Adopta un bulldog: el caso de Allen

Hoy quería hacer una entrada un poco distinta para echarles una pata a nuestros amigos de la Asociación Española del Bulldog Sin Hogar. ¡¡Quedaros a leer el caso de Allen!! Seguir leyendo “Adopta un bulldog: el caso de Allen”

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Adopta un bulldog

¿Quién no tiene algún bulldog en su barrio? Yo cuando saco a Amy me encuentro a muchos, tengo amigas que tienen bulldogs… Sin embargo, cuando era pequeña, apenas recuerdo encontrármelos. Con el siglo XXI, en mi opinión, llegó un boom del bulldog. Y como siempre pasa con las modas de perros, tienen su parte B: el abandono. Afortunadamente, hoy en día hay asociaciones que se centran en rescatar y buscarles un hogar a estos perros. Si te gustan los bulldogs y estás pensando en tener un perro… ¡¡¡no compres, adopta!!!

He hablado con la Asociación Española del Bulldog Sin Hogar para que nos cuente todo sobre estos perros y la posibilidad de adoptar uno. Seguir leyendo “Adopta un bulldog”

5 años con Amy

Han pasado 5 años con Amy. No me puedo parar a contaros todo lo que significa Amy en mi vida, todo lo que hemos vivido en este tiempo juntas… porque empezaría y no podría parar nunca de explicaros lo que siento por este bicho de cuatro patas.

Lo que sí que os puedo decir es que adoptar cambia vidas: la del perro y la de la familia. Ha sido lo más maravilloso y de lo que más orgullosa me siento en toda mi vida.

 

Adopta un carlino (pug). Entrevista a SOS Carlinos

Son pequeños, arrugaditos, tienen un hocico chato que apetece comerse a besos. Si estás pensando en incorporar uno a tu familia, lee.

Podéis pensar que estos peques tan adorables nunca podrían ser abandonados pero por desgracia no es así. Chula, Hades y Molly (en la foto) lo han sido y buscan su segunda oportunidad. Los cuida, como a muchos, Sos Carlinos, con quienes me he puesto en contacto, que trabajan para rescatar, cuidar y buscarles un nuevo hogar a estos chatitos. Seguir leyendo “Adopta un carlino (pug). Entrevista a SOS Carlinos”

Adopta un golden

Como sabéis una de mis principales preocupaciones es el abandono y maltrato animal que se vive en España a diario. Amy es adoptada, fue abandonada y vagó a su suerte semanas en julio de 2011. Una cosa que me llama mucho la atención es enfrentarme a frases como “¡Qué buena/guapa es! ¿Y la abandonaron siendo así?”

Pues sí, abandonan cada día a miles de animales en España buenos, cariñosos, guapos, feos, miedosos, ciegos, listos… El abandono es un problema enorme y ningún “estereotipo” se queda fuera de él. Por ejemplo, los perros de raza también son abandonados cada día y por eso me animo a inaugurar esta sección. Seguir leyendo “Adopta un golden”

Amy

La protagonista de este blog se llama Amy. Apareció en mi vida un sábado Amy de paseo un sábado cuando estaba aún en la protectorade agosto en el año 2011. Un mes antes había empezado como voluntaria en una protectora de mi ciudad, Oviedo, llamada Másquechuchos. Todos los sábados iba al refugio a ayudar con el cuidado de los perros. Ese día nos habían avisado de una clínica en un pueblo cercano para recoger a una perra que llevaba una semana vagando por allí. Hacía poco de la muerte de Amy Winehouse así que le quedó el nombre. De camino al refugio me senté a su lado en el coche, Amy metió la cabeza por detrás de mi espalda, tímida y temerosa. A partir de ahí no hubo marcha atrás.

Siempre había querido un perro, tenía 15 años y me los había pasado (desde que aprendí a hablar) aprovechando toda ocasión para pedirles a mis padres un perro pero nunca lo había conseguido. Empecé a sacar a Amy cada sábado de paseo. Buscábamos un cachito de prado donde sentarnos las dos para, simplemente, disfrutar del tiempo juntas. Llegaba a casa y le hablaba a mi familia de Amy. Mi madre fue la primera en darse cuenta de que era especial y tarde o temprano iba a acabar en casa. El dos de enero de 2012, la llevamos a pasar el día a la playa y después de comer, cuando había que llevarla de vuelta al refugio, fuimos incapaces. Amy se echó en una esquina del sofá y se puso a dormir totalmente convencida de que no se movería de ahí para ir a ningún sitio. Si hubiese podido hablar, no habría podido expresar tan claramente que se sentía en casa.

La esquina del sofá de Amy

Amy se quedó en casa a condición, como les dije a mis padres, de que no se fuera nunca mordiera lo que mordiera, liara la que liara, pasara lo que pasara, para el resto de su vida. Lo recuerdo como el momento más feliz de mi vida.

Amy en sus primeros días en casa