A través de mis pequeños ojos, Emilio Ortiz

Nota media: 7 sobre 10

En enero fue mi cumple y me regalaron este libro. Yo lo había visto en las rrss y había oído hablar de él en la radio. Tenía ganas de él y lo empecé en cuanto lo tuve en mis manos.

La historia va de Cross, un perro guía, y Mario, un chico ciego al que se lo entregan en EEUU. Así comienza, con el entrenamiento de ambos para la convivencia. Aunque, normalmente el inicio de los libros suele ser más tedioso, a mi me resultó interesante porque siempre quise saber más sobre el entrenamiento de un perro guía. Seguir leyendo “A través de mis pequeños ojos, Emilio Ortiz”

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5 años con Amy

Han pasado 5 años con Amy. No me puedo parar a contaros todo lo que significa Amy en mi vida, todo lo que hemos vivido en este tiempo juntas… porque empezaría y no podría parar nunca de explicaros lo que siento por este bicho de cuatro patas.

Lo que sí que os puedo decir es que adoptar cambia vidas: la del perro y la de la familia. Ha sido lo más maravilloso y de lo que más orgullosa me siento en toda mi vida.

 

Proaza y Santo Adriano con perro

Esta entrada la tengo pendiente desde 2015. Unos días antes de que acabara el año, cogimos el coche y decidimos perdernos por Asturias. Al principio no sabíamos si habíamos dado con el sitio correcto pero según avanzaba el día nos dimos cuenta de que sí!

Así que leed sin miedo que el final guarda una sorpresa  Seguir leyendo “Proaza y Santo Adriano con perro”

Playa de Carranques

En invierno las playas se llenan de gente con perro y en Carranques se está de maravilla. Está en el concejo de Carreño, concretamente en Perlora. Perlora era una ciudad residencial plagada de casitas pequeñas y acogedoras a la orilla del mar. Y digo “era” porque ahora mismo está casi en su totalidad abandonada, las casas están vacías y da la sensación de estar en un pequeño pueblito amerciano después de la extinción de los humanos 😉

Está cerca de Oviedo, a unos 35 min en coche

Solo por las casas vacías, la iglesia abandonada y esas callecitas tan monas y desiertas, merece la pena. Pero además la playa es preciosa. Un poco peligrosa para el baño y con poca arena en pleamar pero muy completa: tiene rocas, vegetación, cuevas, zonas de charcos

Justo antes de la playa hay un prado con mesas de merendero (no estaba muy limpio cuando nosotros fuimos) y unas vistas preciosas . Ese borrón negro de la foto de la derecha es Amy que en cuanto vio verde y mar se volvió loca!!

 

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Amy

La protagonista de este blog se llama Amy. Apareció en mi vida un sábado Amy de paseo un sábado cuando estaba aún en la protectorade agosto en el año 2011. Un mes antes había empezado como voluntaria en una protectora de mi ciudad, Oviedo, llamada Másquechuchos. Todos los sábados iba al refugio a ayudar con el cuidado de los perros. Ese día nos habían avisado de una clínica en un pueblo cercano para recoger a una perra que llevaba una semana vagando por allí. Hacía poco de la muerte de Amy Winehouse así que le quedó el nombre. De camino al refugio me senté a su lado en el coche, Amy metió la cabeza por detrás de mi espalda, tímida y temerosa. A partir de ahí no hubo marcha atrás.

Siempre había querido un perro, tenía 15 años y me los había pasado (desde que aprendí a hablar) aprovechando toda ocasión para pedirles a mis padres un perro pero nunca lo había conseguido. Empecé a sacar a Amy cada sábado de paseo. Buscábamos un cachito de prado donde sentarnos las dos para, simplemente, disfrutar del tiempo juntas. Llegaba a casa y le hablaba a mi familia de Amy. Mi madre fue la primera en darse cuenta de que era especial y tarde o temprano iba a acabar en casa. El dos de enero de 2012, la llevamos a pasar el día a la playa y después de comer, cuando había que llevarla de vuelta al refugio, fuimos incapaces. Amy se echó en una esquina del sofá y se puso a dormir totalmente convencida de que no se movería de ahí para ir a ningún sitio. Si hubiese podido hablar, no habría podido expresar tan claramente que se sentía en casa.

La esquina del sofá de Amy

Amy se quedó en casa a condición, como les dije a mis padres, de que no se fuera nunca mordiera lo que mordiera, liara la que liara, pasara lo que pasara, para el resto de su vida. Lo recuerdo como el momento más feliz de mi vida.

Amy en sus primeros días en casa