Bizcochitos exprés y light para perro y humano

Buenos días!!

No tenía pensado publicar nada estos días pero resulta que… ¡¡¡ya somos 500 en Instagram!!! Y eso se merece un dulce premio. Pero como estamos en plena operación bikini, mejor si es sano. Peeeeero como apenas tenemos tiempo (sobre todo los universitarios que estamos de preexámenes), ¡¡mejor si es exprés!! Al final tuve una idea que cumple todos los requisitos, ahí va.20170421_085619

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¡Estrenamos Youtube!

El canal de YouTube estaba un pelín muerto. Ha llegado la hora de dedicarle el protagonismo que merece. Para ello subiré vídeos de opinión hablando sobre los temas más importantes en la vida con un perro o cualquier animal en general. Temas polémicos, consejitos y experiencias propias…

¿¿Os gusta la idea??

Pues ya estáis tardando en suscribiros 🙂

 

¿Qué significa que un perro lleve un lazo amarillo? The Yellow Dog Project

Esta es una iniciativa que me encanta. ¿No os parece genial? Quizá me esté adelantando y no sepáis lo que es, aquí va la explicación y luego ya me contáis si pensáis lo mismo.

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The Yellow Dog Project‘ (El proyecto del perro amarillo) Seguir leyendo “¿Qué significa que un perro lleve un lazo amarillo? The Yellow Dog Project”

Amy

La protagonista de este blog se llama Amy. Apareció en mi vida un sábado Amy de paseo un sábado cuando estaba aún en la protectorade agosto en el año 2011. Un mes antes había empezado como voluntaria en una protectora de mi ciudad, Oviedo, llamada Másquechuchos. Todos los sábados iba al refugio a ayudar con el cuidado de los perros. Ese día nos habían avisado de una clínica en un pueblo cercano para recoger a una perra que llevaba una semana vagando por allí. Hacía poco de la muerte de Amy Winehouse así que le quedó el nombre. De camino al refugio me senté a su lado en el coche, Amy metió la cabeza por detrás de mi espalda, tímida y temerosa. A partir de ahí no hubo marcha atrás.

Siempre había querido un perro, tenía 15 años y me los había pasado (desde que aprendí a hablar) aprovechando toda ocasión para pedirles a mis padres un perro pero nunca lo había conseguido. Empecé a sacar a Amy cada sábado de paseo. Buscábamos un cachito de prado donde sentarnos las dos para, simplemente, disfrutar del tiempo juntas. Llegaba a casa y le hablaba a mi familia de Amy. Mi madre fue la primera en darse cuenta de que era especial y tarde o temprano iba a acabar en casa. El dos de enero de 2012, la llevamos a pasar el día a la playa y después de comer, cuando había que llevarla de vuelta al refugio, fuimos incapaces. Amy se echó en una esquina del sofá y se puso a dormir totalmente convencida de que no se movería de ahí para ir a ningún sitio. Si hubiese podido hablar, no habría podido expresar tan claramente que se sentía en casa.

La esquina del sofá de Amy

Amy se quedó en casa a condición, como les dije a mis padres, de que no se fuera nunca mordiera lo que mordiera, liara la que liara, pasara lo que pasara, para el resto de su vida. Lo recuerdo como el momento más feliz de mi vida.

Amy en sus primeros días en casa