Problemas con la comida

Cuando Amy llegó a casa una de las cosas que me preocupaba era que desarrollase agresividad (por posesión) o ansiedad con la comida. Estos son, a mi parecer, los dos pilares de los conflictos que pueden surgir cuando tu perro come. Hoy nos centraremos en el primero.

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La última perra de la familia (era de mis abuelos) antes de Amy, Wilma, no dejaba a nadie tocarla cuando estaba comiendo. Por aquel entonces lo veía normal y me apartaba cuando me decían “a los perros no les gusta que les toquen cuando comen”. Pero lo cierto es que no tiene por qué ser así y cuando tu perro desarrolla una conducta similar estás ante un problema. Si realmente te interesa tener una buena relación con él, entenderle y educarle para evitar problemas mayores, tienes que solucionarlo. Aquí van unos consejillos para ello que he aprendido a lo largo del tiempo:

-La comida viene de ti. Esto es algo que tienes que dejarle claro a tu perro: tú le das la comida porque le quieres, porque es tu perro y necesita que le alimentes. Lo aprendí en un seminario de educación canina hace dos o tres años y es una idea que me parece bastante acertada. No eres “un humano malo” que se acerca a él para quitarle su comida sino un humano bueno que se la da y tiene derecho a estar cerca de él cuando la disfruta. Para ello, intenta darle parte de la ración (o si es necesario, sobre todo al principio, toda ella) tú mismo, sin comedero por medio. Coge unas cuantas bolas y dáselas tú mismo.

-El comedero no necesita ser protegido. Es frecuente ver perros a los que intentas cogerles el comedero y empiezan a gruñir como locos o incluso a enseñar los dientes. Si tu perro tiene este problema, haz que se olvide de la importancia del recipiente. Cambia el entorno para las comidas (hoy come en el salón, mañana en la cocina, pasado en una habitación…) e incluso el cuenco en sí. Introduce todas las variantes que puedas: ponlo un día sobre una alfombra, otro sobre una revista, al día siguiente ponle dos en lugar de uno, etc.

-Tú eres quien da permiso para comer. Amy sabe que, aunque le ponga el comedero repleto delante, hasta que no le diga “ok” no tiene permiso para comer. No poses el cuenco hasta que no esté relajado. Para esto te vendrá bien haberle enseñado a sentarse, por ejemplo, le dices que se siente y se mantenga lejos del cuenco. Posas el comedero despacio, si empieza a venir hacia él lo levantas de nuevo, así hasta que se siente formal y espere tu orden. Las palabras son estímulos positivos para los perros así que en cuanto vea que le dices cualquier palabra sabrá que es libre. Con entrenamiento saldrá redondo, aunque el primer día pueda ser difícil.

Y si lo que quieres es prevenir futuros problemas, manosea bien su comida. Sí, sí, así es. Si metes las manos en el cuenco, coges una bolita de pienso, la vuelves a dejar, y “pululas” por allí, ayudarás a que el placer de la comida para tu perro no se convierta en un infierno para ti.20160316_221144.jpg

Por supuesto, si el problema se agrava lo mejor es ir a un educador canino con buenas referencias (¡¡asegúrate de esto!! Hay mucho Cesar Millán sin conocimientos suelto). Pero la prevención es siempre la mejor arma para tener una vida feliz con tu perro 😉

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